La cultura de la vida
La cultura de la vida está estrechamente vinculada con los derechos y deberes humanos.
En Colombia definimos el derecho a la vida como inviolable. En la Constitución del 91 se estableció en el artículo 11 que “el derecho a la vida es inviolable” y que “no habrá pena de muerte”. Me tocó redactarlo y defenderlo.
Pero una cosa es la verdad y otra la palabra. ¿ No le parece ?
Igualmente el artículo 12 establece que “nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”.
Pero hoy el tema sigue tremendamente vigente.
Sí. Esa es la tragedia. Ese horror, a pesar de las palabras, los incisos y los mandatos constitucionales, ese horror, sin embargo,
es lo corriente, lo normal... y se ha acrecentado en la última década. Hoy la cultura de la vida ha sido reemplazada por la cultura de la muerte.
¿Cómo enseñar la Constitución y sus valores ¿ Cómo enseñar la cultura de la vida ?
El milagro de la vida es ciertamente el mayor de los milagros. Detener o despedazar una vida es el mayor de los crímenes.
Nada más asombroso que la vida. Impar, única, compleja. Destruir este portentoso mecanismo no tiene perdón.
Piénsese que el numero de las posibles variaciones de cromosomas humanos es practicamente infinito, en todo caso inconcebible.
Preservar la vida y la vida humana es entonces el mas apremiante deber de la sociedad.
La Constitución debe ser el instrumento del hombre libre para organizar un órden y establecer las reglas del juego de la sociedad civil sobre la base naturalmente de que la ley es la expresión libre y soberana de la voluntad de la Nación...
En el fondo la Constitución es la garantia de los ciudadanos ante el Poder.
La consigna hoy es guerra a la guerra, ante el analfabetistmo rampante.
No es necesario hoy el elenco de los mil y un derechos que han sido más conculcados en Colombia. El derecho a la vida y la prohibición de la tortura son dos casos típicos.
Aunque el primero es obvio pues se es, se existe, sin permiso de nadie, hay que reforzarlo y explicarlo, recordando desde luego tambien el mandamiento universal de no matar
Y hay que subrayar especialmente la condena de toda tortura.
El verdadero protagonista de Macondo, nuestro emblema nacional, es la muerte.Potencia oscura, fuerza anónima, ciega y elemental, al mismo tiempo vida y muerte, por muchos convertida en simple folklor.


1 Comments:
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